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domingo, 17 de octubre de 2010

Spot Academy- Capitulo 1



Capitulo 1: Supervivencia

16
Decía el papel que mi habitación era 16. Espero que la habitación sea individual. Creo que había rogado antes de venir por eso.
Estoy muy nerviosa, si es compartida ¿con quién me tocará? ¿el se daría cuenta de lo que me falta y lo que me sobra?
Empecé a temblar cuando entré a la habitación. No había nadie. El alivio que recibí era tan relajador. Controlé si aún tenía el gorro que contenía mí cabello-tan solo por las dudas-. Lo hice lentamente y con un pequeño escalofrío me di cuenta que lo tenía. Por suerte tenía una peluca de cabello corto y castaño- igual que el mío- por si se me salía el gorro. No me arriesgará a sacarme la ropa, como en las series que de repente un chico aparece en la puerta mientras una chica se cambia. No quería correr ese gran riesgo. Me senté en la cama al lado de la pared y empecé a juguetear con el cierre de la mochila.
Empezaba a arrepentirme pero era hora de poner en práctica todo lo que me había enseñado Mario. Nunca meterme en una pelea, nunca meterme a la piscina, ser lo más invisible posible y nunca pero nunca ser higiénica. Por suerte lo de la piscina tenia arreglo ya que tengo una nota que me hizo Mario para faltar a esas clases.
Alguien abrió la puerta y mi corazón empezó a latir con muchísima fuerza. De repente sentí un gran temor para mirarle hasta que este vino y me tocó la espalda.
-¿Hola?-burló. Empezó a darme puños amistosos en la cabeza- ¿hay alguien allí?
Me di vuelta para verle. Era hermoso, parecía un ángel de tanta perfección. Cabello negro, unas pequeñas pecas debajo de los ojos más o menos donde empiezan las mejillas. Sus labios eran carnosos y realmente perfectos y sus ojos… Verdes con un toque de celeste a su alrededor. Estaba derretida. Era hermoso y es más… Parecía amistoso. 
-Hola-dije tratando de hacer un poco más grave mi voz.   
-¿Cómo te llamas?-dijo dándome la espalda mientras acomodaba su bolso- Yo Lucas Sterben.
Tragué saliva.
-Matt Arbet.-dije temblando. No lograba acostumbrarme a ese nombre, era tan desconocido para mi…
-¿Eres nuevo?
-Si-dije rápidamente. Sentía como empezaba a sudar de los nervios. Mis labios temblaban.
-Novato... ¿eh? Bueno te doy un consejo que solo repetiré una vez.-me miró para saber si lo atendía. Yo asentí levemente- No te acerques a Anthony.
-Anthony… ¿Qué? 
Rio despacio y cruzó los brazos en su pecho. Luego levantó una ceja me miró de pies a cabeza.
-Es el único Anthony, ya te darás cuenta cuando lo veas.-examinó mi bolso gigantesco y luego volvió a reírse. Pero esta vez forzosamente- ¿NO has desempacado, aún?
No quería desempacar en frente del… ¿Si veía mis sostenes? O tal vez notaba mi actitud de ordenar tranquilamente. ¿Qué podía responder a esa pregunta? Rayos… Debí asegurarme de poner todas mis cosas a tiempo. Justo cuando él no estaba.
Respiré hondo y dije:
-Es que todavía no quiero guardar las cosas. Estoy bastante cansad…o.- me costó bastante decir en género masculino…
-Okey… bueno me iré a ducharme, tengo que quedarme despierto toda la noche.
-¿Para qué…?
-Una apuesta-me interrumpió diciéndome como si fuera algo obvio.-¿Nunca has hecho una?-me burló.
Me dio la espalda y cerró la puerta del baño a su espalda. Dejándome sola. Completamente sola… Estaba arrepentida. Quería salir de aquél lugar tan frío.
Caminé casi corriendo para salir del cuarto y tomar aire fresco. Aún no podía creerlo. Yo, en una academia para hombres.
Vi caminar muchos de ellos, unos de diez y ocho, otros más pequeños. Hasta vi niños de doce años  como yo. Pero eran bastante altos. Me creí un enano comparada con todos ellos. Sentía como sus miradas se clavaban en mi, seguro me dirían “Enano”.
Mi corazón latía rápidamente. Temía que me descubriesen, no se me notaba ¿verdad? ¡Claro que se me notaba! ¡Si estaba tensa y a punto de llorar! 
Cuando al fin veía el celeste cielo y el verde pasto corrí hacia él. Miré a mi alrededor una cancha de football, otra de tennis y una piscina enorme con hermosos trampolines color blanco sucio.
Empecé temblar al notal la soledad. Aquí había mucha más soledad. No había ni un alma en aquél gran patio.
Caminé y caminé hasta que por fin encontré un lugar aleado de todo. Era perfecto. Me senté en la roca y luego empecé a llorar. Como una niña de cinco años extrañando a sus padres. Solo que yo no lloraba por eso, sino lloraba por la soledad que había, por la desesperación de volver al orfanato y del miedo que me descubriesen.
-¡¿Por qué rayos tengo que ser tan terca?!-dije entre susurros.  Mi llanto aumentó tras esas palabras. Llevé mis manos a los ojos para que no cayeran las lágrimas en mi ropa. 
Mario me lo había advertido en mis “clases” de cómo ser un chico. Y más de una vez. Pero yo no le escuché y ahora quiero salir de este horrible lugar para siempre.
-No puedo quedarme acá llorando y lamentándome por esto. Lo echo, echo está.
Eso digo ahora, pero esta no será la última vez que llore. Pensé.
Levanté la cabeza y me sequé mis lágrimas. Miré a mí alrededor y noté a un muchacho a mi lado mirándome con cara rara. Como si yo fuera un bicho raro.
-Mario-Casi grité.
Me quité la peluca de un tirón y luego corrí a sus brazos. Rodee su cuello con mis brazos y empecé a llorar en su hombro. El me rodeo con sus brazos y trató de consolarme diciéndome “calma, calma”. El era muy maduro para su edad, se suponía que tenía que ser un adolecente problemático… típico de los trece años. 
-Estoy arrepentida-le susurré- tenía  miedo… Pensé que estaría sola.-mis lágrimas no se detenían. Empecé a llorar nuevamente.- ¡¿Por qué rayos me mentiste que no vendrías?!
Me dio palmaditas en la espalda para que parara de llorar. Pero mi felicidad era tanta de volverle a ver que no pude contener las lágrimas.
-Quería que fuese sorpresa… ¿Quién te tocó como compañero de cuarto?-sonó más frío cuando preguntó eso.
-Lucas… Uh ya ni me sé el apellido.
-¿Hablabas de Lucas Sterben?
Me apartó cariñosamente para verme a la cara, yo no quería que me viera… Estaba llena de lágrimas y mi cara estaría espantosa seguramente. Miré al piso y me alejé de él. Me puse la peluca y luego me aseguré de que no se notara mi verdadera cabellera.
-Exacto… ¿Lo conoces?
Apretó los labios.
-No te acerques a él. Te lo digo porque te quiero… El te arrastrará a una de sus llocuras o apuestas y terminarás en problemas. No es el brabucón del lugar pero es bastante molesto con ese tema.
Asentí levemente. Mario se dio vuelta al escuchar gritos por detrás. Me puse a su lado a una distancia respetable para ver qué pasaba.
Me di cuenta de que unos chicos habían aparecido jugando a un partido de football. Uno empezó a mover dos rocas que ponían el arco para su equipo y luego le ordenó a los del equipo adversario que hicieran lo mismo.
Finalmente empezaron a jugar. El más grande y obeso  pateo la pelota del inicio, tres del equipo contario persiguieron la pelota y dos del equipo rojo persiguieron a los tres del equipo azul.
El jugador del equipo rojo-el más delgado- con un ligero y rápido movimiento pateó la pelota a gran distancia asía nosotros.
-¡CUIDADO!-gritó el árbitro.
Ya era tarde para moverse. Caí al piso de espalda toda dolorida por el pelotazo en el estómago. Se me revolvía todo y sentía que expulsaría el desayuno. La cabeza me daba vueltas. Que dolor más horrible. Estaba a punto de llorar al menos un poco pero tenía que ser fuerte.
El flacucho del partido corrió a mí al ver si seguía viva. Aunque yo lo dudaba al ver que nadie me ayudaba a levantarme. Mario se agacho detrás de mí y con sus manos empujó mi espalda  hasta que quedé sentada. Luego me dijo al oído.
Insúltale. Fue lo único que me dijo.
El flacucho me miró sin importancia y luego se dio la vuelta. Tenía que obedecer a Mario.
-Hey. ¡Ten más cuidado la próxima vez debilucho!-le grité cuando me paré.
El otro se volteó y luego se acercó a mi furioso. Tragué saliva. Mario lo detuvo poniendo su mano en su hombro y luego le dijo.
-¿No tienes un partido que jugar?-dijo amistosamente mostrándole una sonrisa.
Suspiré al darme cuenta que se dio vuelta para volver con los jugadores de football. Me había salvado luego de darme un pésimo consejo. Creo que ya estábamos a mano.
Pasamos el resto del sábado hablando y riendo. Mario me enseñó a como no hacerme notar aunque si algo me pasaba el estaría para mí.
Yo quería mucho a Mario, es como un hermano mayor para mí… Uno que no molestaba, y hacia bromas divertidas. Espero que siempre seamos amigos.
Al terminar el día me fui a la  habitación, la cual compartía con Lucas.  Este no se encontraba por la habitación. Bueno era mejor si no estaba.
Caminé a al baño para relajarme con una ducha tibia… Y al fin sacarme está molesta peluca.
Cerré la puerta a mi espalda de un portazo y luego puse la peluca arriba del lavamanos. Luego encendí la ducha, finalmente de quitarme mis prendas me metí bajo la lluvia de una.  Estaba muy fría. Se me puso la piel de gallina y rápidamente agregue mas caliente. 
Cerré los ojos y luego pensé en Mario… si él decía que conocía a Lucas ¿será verdad lo que me contó del? A mí me pareció muy simpático y atractivo también. Pero Mario no me mentiría, es mas no sabía porque estaba dudando de él en estos momentos, tenía que creer en el después de todo, lo conocía desde hace tiempo.
Lo conozco desde que tenía cuatro años… nos conocimos cuando el vino una vez al orfanato ya que sus padres eran dueños de aquel. Recuerdo que él me miro y me ofreció jugar con él en el patio. Recuerdo que jugamos a las escondidas. Nos habíamos divertido mucho. Luego del jardín siempre venia al orfanato para pasar la tarde y siempre nos divertíamos… pasaron los años y nos volvimos mejores amigos.
En un momento perdí la nostalgia del tiempo y me quedé allí un largo tiempo pensando sin nada más. Esto era tan relajante, me abría la mente… De repente empezó a salir agua fría y me aparté de inmediato ¿me abría acabado el agua caliente? Apagué la ducha y tomé la toalla y luego me envolví en ella. Era muy ceca, por decirlo así, pero era tan cálida. 
Me di cuenta en ese segundo que había dejado mi otra ropa limpia todavía en mi bolso. No tuve de otra que ponerme la ropa usada hasta arreglar mis cosas.


Estas historias son propiedad de "Historias de la Noche" Así que espero que respeten mi trabajo y que no alla accidentes con el plagio... Muchísimas gracias y disfruten mis historias ^^ Atte Soe, Victoria y Elizabeth

martes, 5 de octubre de 2010

Spot Academy- Prologo



Prologo: Academia Spot

-Y dime, tu hermano… eh ¿Cómo dijiste que se llamaba?-preguntó la secretaria.
-Matt-dije arrepintiéndome de mis decisiones- Matt Arbet.
Empecé a temblar por la decisión que estaba tomando. Podría meterme en graves problemas si me descubrían. ¿Si algún niño me lastimaba? ¿Si alguien me retaba a una pelea o algo? Oh por Dios, creo que estoy cometiendo un gravísimo error. Pero ¿qué puedo perder?

Ya habían pasado dos semanas desde la entrevista con esa señora. En el orfanato todos los días preguntaba si había llegado alguna carta para mí desde la entrevista pero nada. Tal vez no me abrían aceptado, pero tenía que asistir a esa escuela de una u otra manera. Es una de las mejores y ¡tenía una beca!. Por desgracia la única academia en la que tenía beca  y realmente buena era la academia spot que es solo para varones.  Si realmente quiero ir tengo que aprender a actuar como tal y por eso tengo que pedirles ayuda a un amigo muy íntimo- y mi único amigo de este lugar-.  Cuando le conté que me iba él se puso triste y me pidió que trate de mantenerme en contacto con él. Yo lo llevaría conmigo a la escuela pero él tiene familia y dudo que acepte mi petición, hasta iba a ir a una mucha mejor escuela. Mario viene a visitarme todos los días, es un gran amigo. No dudo que si una chica estuviera a su lado sería muy feliz.
Varias veces los tontos del orfanato me preguntaban “¿amas a Mario?” y yo sinceramente no lo amo, solo es un gran amigo, aunque como si fuera obvio nadie me creía… en especial las creídas del grupo de Stella. Ella y sus clones molestan a todos los del orfanato. Pero por suerte ya habían adoptado a Jessica, la peor de ellas. Que dios proteja a sus padres.
-¡Luce!-oí gritar a Margareth, una de las administradoras del correo. La vi corriendo con algo blanco en la mano hacia mí. Me paré de mi cama y luego la esperé pacientemente. Finalmente, llegó agotada.-Esto… llegó esta mañana, es para ti.
Extendió su mano y luego vi una cosa blanca, doblada prolijamente con decoración de los bordes azules y una pequeña estampilla de la reina de no sé qué pegada a un costado. Me di cuenta al instante que era una carta... Una para mí.     
La acepté y luego vi a Margareth correr nuevamente a su puesto. Ella es algo joven, creo que tiene veinte cinco o un poco más, es muy energética, enigmática y también es muy bella.
Me senté en mi cama cruzando las piernas y luego rompí el paquete del costado derecho.

Matt Arbet:
Le enviamos esta carta con la noticia que ah sido aceptado en la academia Spot con 350 puntos, que por cierto fue uno de los más altos puntajes.
Esperamos encontrarlo aquí en cualquier momento, pero la secretaría recomienda que para usted sea mejor después de las dos semanas de receso, en otras palabras las vacaciones de invierno.
FELICIDADES, lo estaremos esperando.
Firma: secretaría de la academia Spot.

La firma era la de un cello a tinta negra. Pero a ¡¿quién le importa eso?! ¡FUI ACEPTADA!
Oh… eh sido aceptada… creo que esto es un error.



Estas historias son propiedad de "Historias de la Noche" Así que espero que respeten mi trabajo y que no alla accidentes con el plagio... Muchísimas gracias y disfruten mis historias ^^ Atte Soe, Victoria y Elizabeth

sábado, 18 de septiembre de 2010

Momentos unicos, momentos felices


BASADO EN MAGA DE LA NOCHE
Sumary: pasaron 21 años desde nuestro último enfrentamiento con Clowert y hoy… soy la mujer más feliz del mundo entero

Mis parpados se abrieron lentamente. Miré hacía el lugar de John en nuestra cama. Él no estaba, en su lugar había una nota:
Volveré tan pronto que no tendrás ni tiempo de extrañarme. Recuerda que día es hoy, ten en cuenta estar preparada
Con amor, el hombre más enamorado de este mundo
John
El día de hoy se cumplía exactamente 21 años desde que Clowert nos había liberado de perder a las personas que más queríamos. Salí de la cama a regañadientes. Me di una simple ducha, y me cambie con una remera y unos Jeans. Agarré toda la ropa que tenía para lavar y me dirigí al lavadero.
Nuestra casa era inmensa, es mas, John se había sobrepasado al comprarla. Mientras me dirigía al lavadero, pasé por nuestra sala y me detuve a ver las fotografías. Una de ella, era yo y él en nuestra boda… radiábamos de felicidad. Nunca voy a olvidar ese día. Otra, era de la graduación de Molly, nuestra hija de 18 años que se había ido a Inglaterra a estudiar derecho. Luego, seguía la de Sindy, nuestra niña de 10 años que hoy estaba con Cinthia, mi amiga desde los 15, que le brindaba clases de matemáticas, una asignatura muy complicada para ella. Luego estábamos en una foto todos juntos. Otra era de John con Mike, su socio, ambos dueño de una tienda de deportes aquí en Nueva York muy exitosa. Luego venían otras de nuestros muchos viajes a Italia, Francia, España, Inglaterra, por centro América y Sur América. Algunos solos y otros en compañía de nuestras hijas.
Me fije en el reloj y ya era la hora del almuerzo. Almorcé rápidamente y lavé la ropa, limpié la caza.
Fui al jardín y vi que había muchas cartas. Volví a la casa y vi que había cuentas, y tres cartas muy importantes:
La primera era de una de mis mejores amigas en la universidad, Stella,
Querida Eli:
Espero que estés  bien, al igual que yo. Sé que me vas a asesinar por no escribirte hace un mes pero pasaron tantas cosas que ni yo puedo creerlo. Primero, te quiero felicitar por tu best seller, Enchantress of the night, no puedo creer que sea uno de los más vendidos aunque no me debería sorprender, eras la mejor y la más creativa en la universidad de letras. Luego, te mando esta carta desde Paris, de seguro la abriste sin ver el sobre. Mientras iba de gira promocionando mis cuadros, conocí a Esteban, un empresario muy generoso y me enamoré de su bondad y buena voluntad, así que, me quedo ahí. Segundo, en vacaciones de navidad voy a ir a Nueva York, así que estate preparada  porque no voy a dejarte en paz. Y lo más importante: Sara, mi hija de 12 años, no deja de hablar de tu libro y te admira muchísimo, tal vez le puedas dar un montón de consejos.
Con amor: Stella:
Me quedé estática al saber que mi libro se convirtió en un Best Seller, nadie me había dicho nada, seguro Miguel, mi manager, me lo diría pronto y me reí internamente al decirme que tenía creatividad, todo fue total y absolutamente real
La otra carta era para John, así que no la abrí y la tercera de nuestra querida hija
Querida Elizabeth o, mejor dicho, mamá:
Te tengo que contar un millón de cosas. Primero, si, te voy a regañar. Me fui dos meses y me entero que sacaste una novela y me vengo a enterar de mis amigas que me preguntan si tengo algún parentesco contigo por mi segundo apellido, se los digo, y me empiezan a dar un remolino de preguntas. Luego, te cuento sobre la universidad. Todo es maravilloso aquí, tengo muchas amigas y una llamada Saramine, mi compañera de habitación y gran amiga desde que comencé la universidad, adora tu libro al igual que mis amigas, es tema de todas las conversaciones, no tuve más remedio que leerlo. Conocí a un chico llamado Lucas, es encantador tuvimos una cita y se puede decir que somos novios oficiales y, si sigue asi, lo llevaré en navidad con su familia que, a propósito, también viven en Nueva York. Eso también, para vacaciones de Navidad, volveré a Nueva york pero no me verás un mes de las vacaciones porque me voy con mi grupo de amigos a Francia, aprovechando que estábamos cerca. El otro mes vendré a visitarlos, lo prometo. Luego, uno de mis maestros, me recomendó para una empresa de abogacía como interna, al igual que a mi novio. Dicen que en cuanto rinda mis últimas materias, me quieren para probar como ejecutiva, eso es GENIAL. La universidad es realmente muy sencilla, adoro esta carrera y no le digas a papá sobre Lucas, va a empezar con el cuento de que soy una niña, con casi 19 años. Una última cosa: tendremos un viaje de estudios a Greenwich, de seguro te vendrá la carta junto con esta. Envíame una carta o llámame, el móvil esta 100% disponible y con él sobre puedes ver la dirección. Perdón porque esta sea mi primera carta, hubo problemas con la correspondencia pero, la buena noticia, es que te dejan enviar cartas. Yo te enviare una cada dos semanas y me puedes llamar a mi móvil  luego de las tres, que es cuando acaban mis clases y los fines de semana, luego de las cinco
Y no te escribo más porque se me acaba el papel
Con Amor: Molly
PD: ¿Por qué los personajes se llaman igual que tú y papá? ¿Sabes? Mejor no me lo digas, no quiero entender eso de su pasado
Después estaba otra carta de su universidad hablando sobre aquel viaje de estudios. Era caro, si me preguntan, pero era muy pero muy útil y entraría en el próximo examen
Una onda de tranquilidad recorrió mi cuerpo entero. Estaba realmente muy feliz, no había escrito ya en dos meses, me tenía bastante preocupada. Lo del libro fue una sorpresa para todos. Nadie, ni siquiera mis hijas, saben sobre nuestro pasado. Hablé con John sobre la novela y me dijo que podría ser arriesgado pero que me apoyaba pese a todo. El ruido del teléfono invadió mis pensamientos. Fui y atendí, eran de la clínica. Había estado esperando esta llamada por días y no quería asustar a John. Me llamarón para preguntar si me habían llegado los resultados por correo, que era un sobre color madera. Me fui hacia la cocina y estaba, no entendí como no me pude haber dado cuenta. Le dije que ahí estaba y colgué. Quería abrirlo con John, no quería escondérselo y, si nos enterábamos al mismo tiempo, me ahorraría una buena discusión.
Después de ordenar un poco más, el teléfono sonó nuevamente. Era Miguel, mi manager. Me dio la “nueva” noticia que mi novela se convirtió en un Best Seller y lo iban a ampliar para otros países y daría con una gira.
No me preocupaba estar lejos de John, porque haría que nuestras fechas coincidieran y viajáramos juntos, siempre hacíamos eso. Sindy odiaba viajar en época de clase, así que se quedaba con Cinthia y su hija, que eran mejores amigas.
Pasaron las horas hasta, a las 8:10, llegó mi esposo. Me saludó con un tierno beso. Me contó que querían expandir la tienda a otros países y yo le conté que  mi libro fue un Best Seller y éxito entre las amigas de mis hijas y las hijas de mis amigas. Nos reímos un rato por el trabalenguas y luego le conté que le llegó una carta y además que nuestra hija nos escribió. El dijo que lo leería después y, subimos a la habitación, es decir, momento de la verdad.
-Te tengo que decir algo-dije seria
-¿Qué pasó ahora?-preguntó cansado
-No es malo, creo-dije con una mueca
-Vamos Elizabeth, que pasa ahora-dijo
Respiré profundamente
-Mira-dije-no te dije nada, porque no estaba comprobado y no quería preocuparte pero… tengo un retraso de 14 días-dije y antes de que John formulara una palabra seguí-hoy me enviaron los resultados, todavía no los abrí, esperaba a que vinieras
Los saqué de la mesita de luz los apoyé sobre la cama, donde estábamos recostados. Pasamos unos minutos contemplándolo y luego John se atrevió a hablar.
-¿Quieres que lo abra yo primero?-preguntó
-Hazlo-dije sin pensarlo dos veces
Sacó el análisis lentamente y luego lo miró se quedó contemplándolo unos segundos y, luego y con mucho cuidado, me beso tiernamente
-Estas embarazada-dijo sonriéndome-ya va a cumplir un mes
Sonreí y luego dejé zambullirme por mi felicidad
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Hice este one chot por varias razones. Primero, para despdir esta increible historia con la que rei llore y me omocioné, luego por el aniversario de letrasdelunaeter.blogspot.com y para desearle lo mejor para su blogç

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jueves, 16 de septiembre de 2010

Yimura-Capitulo 1 : parte 1


Juegos del Destino
Parte 1


-Que frío- me quejé metiendo las manos en los bolsillos de mi campera. Debí de hacerle caso a mi padre cuando me dijo que debía abrigarme mas, pero ya era tarde para quejarse.
Cerré los ojos y sentí el viendo en mi rostro. Era tan tranquilo, este pequeño bosque, sin nadie quien me diga "¿Que clase de nombre es Yimura? ¿Acaso tus padres te odian?", antes me dolían esos comentaros pero después de 15 años ya estaba acostumbrada a que la gente me molestase, si, estaba sola pero ¿que tenía de malo eso?
Miré el reloj de pulsera y me dí vuelta que si no me apresuraba mi padre me matará ya que no me deja salir por la noche . Desconocía el motivo, ya que cada vez que preguntaba el cambiaba de tema repentinamente, pero no podía culparle... tenía mucha presión desde que le quitaron el empleo como profesor biológico profesional.
Mi teléfono vibró y luego suspiré, seguro era otra broma telefónica de Charlie -quien me hacia la vida miserable- cerré los ojos y atendí.
-¿Diga?
-¡Yimura!-casi gritó- ¿Donde estas?-se quejó mi madre- tengo que hablarte de algo.
-Mamá, cálmate estaba yendo para casa. Por dios se nota que no te gustan los eclipses.-suspiré.
-Te espero en casa, besos-dijo y colgó.
Guardé el celular en uno de los bolsillos de la campera y luego seguí caminando rumbo a mi castigo...


Me acomodé en el pupitre al lado de la ventana, me traía gran tranquilidad ese lugar. Allí tendría de protección al maestro si uno me molestaba. Dirigí una mirada hacia la ventana y vi las aves volar tranquilamente por el cielo gris - volvía a llover-, una de ellas se desvió de su conjunto y se posó sobre el tejado del edificio próximo.
-Oye-alguien me tocó la espalda- Oye, Yimuuritaa-burló, me dí vuelta molesta y le mire los ojos con frialdad- Miraa, chico nuevo ¿no lo viste?-seguí su mirada y en el otro extremo del salón, era un chico rubio con pequeños mechones castaños, sus ojos eran purpuras y era... familiar, era como haberlo visto en un sueño.
¿Porque Kate había decidido hablarme hoy? Algo tramaba... esa rubia no era de confianza si te hablaba de la nada. Me volví hacia Kate quien me sonreía como el gato rizón.
-Yimurita eres rara ¿lo sabías?-me susurró mientras reía- Oí rumores que te dan miedo los eclipses ¿es cierto?
¿¡Rumores de mi!? ¿Como podía ser eso? No me extrañaba que la gente hablara de mi a mis espaldas pero, ¿ya rumores? ¡si apena había estado menos de un año en esta patética escuela!
Molesta me dí vuelta y crucé los brazos mientra me rechinaban los dientes. Y luego recordé que mi mama quiso hablar conmigo anoche pero le dije que estaba cansada- osea, la mentira mas grande del mundo- y me encerré en mi habitación. Recuerdo lo molesta que estaba mi madre, reí al recordarlo.
-Juliet Yimura-dijo el profesor mirándome fijamente. Dirigí una rápida mirada hacia el resto de la clase y me dí cuenta que todo el mundo me miraba. Casi me pongo colorada.
-¿Si?-pregunté tímidamente.
Algunos rieron bajo y luego me dí cuenta de que estaba tomando lista, oh genial, hice mas el ridículo. Oía la risa de Kate a mis espaldas, me morí el labio inferior y luego tuve ganas de salir corriendo.
-¿Estas ausente?- asentí.
Este será un día laargo. Me dije a mi misma.
El resto de las dos horas fue más corto de lo que creía, estuvimos hablando de ir al museo para ver exposiciones de nosotros casi al desnudo, la época paleolítica. Genial, cosas aburridícimas de nuestro pasado.
Tomé mis cosas y me dirigí hacia el recreo, antes de poder cruzar la puerta para salir el profesor me llamó la atención. Asustada, pensando que me retaría por no prestar atención este se sentó en su escritorio. Entrelazó las manos y las puso sobre en escritorio. Suspiró.
-Yimura-dijo casi dulcemente, su mirada era tranquila- sé que no tengo que meterme en tu vida pero te noto muy ausente... o mejor dicho cerrada. ¿Algo que quieras contarme?
-Lo siento si le eh preocupado, pero no sé si le interesarían mis problemas.
Sonrió amistosamente.
-Soy el consejero de curso, claro que me importa...-se vio interrumpido cuando la puerta se abrió de golpe. Una persona entró sin permiso y luego miró al profesor Macgolly quien pacientemente le saludó con una sonrisa.
-¡Ah! Kargin, bienvenido nuevamente.
El chico era completamente familiar para mi, ojos color púrpuras, cabello como oro y bronce... Era... como si tuviera una foto de el en mi casa que todos los días veía. Me miró a los ojos y sentí un gran frío, hasta me dio miedo de estar allí.
Me levanté instantáneamente y luego me colgué la mochila en mi hombro derecho. Macgolly me miró sorprendido y luego miró a Kargin quien pasientemente esperaba parado a mi lado.
-Lo siento, tengo que haces tarea-suspiré.
-¿En el recreo?-preguntó el profesor sorprendido.
Dirigí una mirada a Kargin quien parecía tener el mismo temor por mi, para mi mejor así no volveríamos a vernos, esa idea me hizo sonreír. Me dí cuenta de que llamé la atención de el profesor al haver sonreído de esa manera.
-¿Estoy interrumpiendo algo?-oí por primera vez su voz, tan melodiosa y grave pero al mismo tiempo su voz era fría, tanto como mi mirada.
-Realmente lo siento, en otra ocasión...
Me apresuré al salir, en un momento de mi partida pude experimentar por primera vez los opuestos juntandoce. Fue como un choque entre hielo y fuego. Me dio un escalofrío con tan solo rozarle el hombro. Me detuve un segundo para mirarle a ver si sufrio eso tan repentino, pero este no se atrevió a mirarme. Caminé finalmente hacia la puerta donde me despedí de ellos con un simple "Hasta Luego". Caminé o mas bien troté hacia la próxima clase ya que había tocado el timbre.
NO recordaba que clase era, lo que muy raro para mi. Busqué en mi mente en busca de ayuda, hasta que finalmente recordé que era la clase de Español.
Alegue, caminé hacia el aula mirando al piso como si estuviera caminando a una pena de muerte. Suspiré.
Un gran ardor en mi cabeza daba vueltas, posé mi mano en la frente y me dí cuenta de que estaba hirviendo. Caminé com pude a la enfermería... el recorrido se hizo mas largo de lo que creía. Parpadee varias veces para comprobar que estaba en el lugar correcto.
"ENFERMERÍA".
La asistenta ni se molestó a preguntarme que me pasaba, seguramente mi aspecto era lo suficientemente horrible como para preguntar algo. Ella delicadamente me tomó por el brazo y me llevó a reposar sobre una cama de hospital, las odiaba.
Me recosté y antes de cerrar los ojos la enfermera me pregunto con dulzura "¿cual es tu siguiente clase?"
-Español...


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martes, 14 de septiembre de 2010

Mi Propio Crepúsculo- Capítulo 1



A Forks



Me desperté agotado, miré la hora y eran las tres de la mañana, genial. Me pasé la mano por el rostro para tratar de despabilarme y luego bostecé, miré a Nessie tendida a mi lado. Acaricie su mejilla con suavidad y parpadee varias veces para luego saltar de la cama y dirigirme al cuarto de Carlie. Ella lloraba y lloraba. Debió de tener una pesadilla... otra vez... Ella solo tenía 3 años y según ella soñaba visiones del futuro. Le pasaba muy seguido y casi siempre terminaba llorando. 
-Papi... tuve un sueño feo-me susurró al acercarme a ella. 
La tomé y luego me senté en una sillita al lado de su cama y la senté en mi regazo. Ella apoyó su pequeña cabecita en mi pecho y luego empezó a llorar. Besé su frente pero no daba resultado.
-Carlie, ¿que soñaste?-le pregunté mientras revolvía sus risos cariñosamente.
-Soñé que... venían personas malas a buscarnos-dijo aún llorando- venían a buscarme.
La abracé con mas fuerza para que no temiera, pero no daba resultado. Mi sueño cada vez se hacia 
menos notable, ya que poco a poco empecé a perder el sueño. Carlie al poco tiempo paró de llorar. 
-Pero ¿solo fue un sueño feo verdad?
-Si Carlie...
Sequé sus lágrimas restantes y luego la dejé dormida en su habitación. 
Caminé más cansado que antes a recostarme al menos un poco mas. Me dí la sorpresa de que Nessie estaba despierta esperándome mientras me seguía con la mirada. Su mirada... era una pena que Carlie haya sacado los ojos verdes de Edward humano y nos los de Nessie. Pero igual era hermosa con su cabello enrulado y negro, con su palidez asomándose al color crema. Podía imaginármela de adulta... 
-Jake, ¿que pasó?
-¿Te desperté?-dije ignorando su pregunta. Ella asintió- Tuvo otra visión. 
Ella esperó hasta que me recostase para la otra pregunta. 
-¿De que se trataba?-dijo preocupada. Empezó a pellizcar la sabana tal vez por lo nerviosa que estaba.
-Dijo que hombres malos venían por ella... creo que se refería a esos chupasangre italianos.
Me miró petrificada por el susto, aunque yo también lo estaba. Pero no permitiría que se la llevasen nunca mientras viva. Protegería a las dos mujeres mas importantes para mi. Cerré mi mano en forma de puño y luego apreté los dientes. Tenía tanta ira... Nadie tocaría a Carlie, ¡nadie!
-¿Que crees que debemos hacer?-susurró.
-Volver a Forks, allí esta la manada y están tus familiares también. Podemos pedir ayuda.
Me sonrió con poco animo y luego tomé su mano para calmarla, estaba fría... Le sonreí y luego besé su frente. Le corrí los mechones de cabello que tenía en su rostro y ella rió.
-Ness, Cariño, ya veras que todo saldrá bien. Te lo aseguro.


-Mami ¿ya llegamos?-preguntó la niña- ¿cuando llegamos?
-Dentro de una hora cielo. Mejor duérmete un poco.
Carlie se acurrucó en Nessie y luego quedó totalmente dormida. Estaba muy linda con ese vestido blanco y sus zapatos rosas. Aún recuerdo cuando nació... y cuando mis hermanas fueron a visitarme, ellas no la dejaban en paz, decían que era hermosa y que cuando las visite la lleve aunque Rebecca no tenga mucho lugar en su casa en Hawai. Y Rachel estaba a punto de casarse con Paul, así que no creo que tenga intenciones de vicitarla durante un largo tiempo aunque creo que la boda será en un par de meses así que tal vez la vea ya que se mudó en Forks, aunque no sabia si Paul le había dicho lo de licántropo a Rachel. Seguramente se armaría un lió.
Nessie me sonrió y no pude no devolverle la sonrisa. Tomé su mano y luego acaricie la mejilla de mi niña. Ella dormía profundamente, hasta se podía escuchar su respiración tan tranquila.
-Por favor, abrochen los cinturones. Repito, abrochen los cinturones. Estaremos descendiendo en unos instantes.-dijo una voz femenina y aguda.
Me abroché el cinturón y luego se lo abroché a Ness ya que no podía moverse por Carlie. Ella aún permanecía profundamente dormida. Le sonreí.
Luego de que el avión aterrizara cogimos nuestras maletas y nos dirigimos a un café para esperar a que Rosalie y Emmet nos recogieran. La rubia viene, genial.
Nos pedimos un café y pedimos una silla para niños donde sentamos a nuestra hija. Ness y yo empezamos a hablar de los recuerdos de Forks... Como cuando ella se fue y yo la fui a buscar, cuando nos casamos y nos mudamos a Miami. Donde criamos a Carlie, donde la nombramos y donde ella estuvo creciendo estos últimos años. Nadie de la familia la conocía a excepción de mis hermanas.
Carlie empezó a quejarse de que quería desayunar ya que no tuvimos tiempo ni siquiera de eso, unos días después de su visión sacamos el pasaje lo mas rápido posible a la hora mas rápida... a las 6:30 de la mañana.
Ness le dio un baso para niños, con una trompa en la tapa para que no se le cayera la leche. Tenía varios dibujitos de patitos rosas y ositos afelpados. Era el favorito de Carlie. Empezó a beber con rapidez y pequeñas gotitas de leche se le escapaban por los costados. 
-¡Renesmee!-dijo una voz familiar.
Ness se dio vuelta y se encontró con la barbie, ella con una sonrisa radiante. Ella se paró automáticamente y luego la abrazó con cariño. Se besaron las mejillas y luego la barbie se dirigio a mi con un simple "hola". Le devolví el saludo con la mano y con una falsa sonrisa.
-Rose, te presento a Carlie.- La niña sonrió cuando escuchó su nombre y provocó una risita encantadora.
-Carlie, como tu segundo nombre... me gusta.-dijo mientras levantaba a la niña. Ella sonrio y rodeo su cuello como si la estuviera abrazando.- Es encantadora-sonrió.
Pagamos la cuenta y luego Emmet nos esperaba en el auto con una sonrisa divertida.


Estas historias son propiedad de "Historias de la Noche" Así que espero que respeten mi trabajo y que no alla accidentes con el plagio... Muchísimas gracias y disfruten mis historias ^^ Atte Soe, Victoria y Elizabeth

Yimura-Prologo

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Prologo



Kargin estaba frente a ella con la frente sudada, portaba su espada con odio hacia ella. Yimura estaba lista para recibir el ataque de Kargin, este corrió hacia adelante y con un ágil movimiento la movió hacia delante para darle en es estómago. 
Yimura fue más rápida, saltó por arriba de el mientras en el aire preparaba una de sus flechas apuntando hacia el muchacho. 
Es mas bueno de lo que creía. Pensó ella preocupada.
No le dio tiempo de lanzar la flecha y aterrizó de espalda contra el suelo haciéndole doler toda la espalda. Rápidamente intentó pararse pero Kargin ya estaba con la espada apuntándole al pecho. Yimura maldijo en voz baja y luego miró a su oponente con odio. Este rió en voz baja lo que hizo que ella se sintiera humillada. Trató de alanzar las flechas o el arco para poder mover la espada a un costado y ponerse de pie pero estaba bastante lejos.
-¿Que esperas?-dijo rechinando los dientes-El eclipse acabará pronto.
Alejó la espada y luego se alejó de Yimura para darle espacio para levantarse, ella no confió ni bajó la guardia de el cuando se levantó. Corrió hacia donde estaban sus armas y con el pie derecho levantó la punta del pie e hizo que el arco se elevara lo suficiente como para tomarlo, luego hizo lo mismo con las flechas. 
-No quiero matar a alguien desarmado-dijo serio.
El se posicionó esperando el ataque de su oponente poniendo su pierna derecha adelante y su cuerpo bajo con la cabeza en alto, su mano inútil la posicionó atrás de su cuerpo formando con su brazo una L. En cambio Yimura puso el arco en alto con su mano surda y luego tomó una flecha atravesando el fino hilo del arco a la altura de la boca, separó los pies posicionando los uno adelante del otro. Flexionó la rodilla principal y esperó a que la luna llegue al punta preciso. 
Estiró aún mas la flecha hacia atrás y luego pensó:
 ¡Muere, maldito!
La flecha voló hacia donde ella precisaba, su pierna delantera. Ella sabia el arte de la espada, que la pierna delantera era una de las cosas mas importantes en un ataque. Este actuó mas rápido y con la espada como si fuera un escudo la puso en frente de la pierna. Yimura empezaba a pensar que sería mejor si sacaba su espada o mas bien su daga plateada que ocultaba bajo de su falda de batalla color marrón casi amarillo verdoso. 
Este la fulminó con la mirada y luego hizo una mueca.
-No debí de haberte subestimado-dijo tranquilo, mientras volvía a tomar posición de ataque-pero esta vez no volverá a ocurrir.
-Que miedo-dijo ella sonriendo- ¡ataca!
Este no se negó, con su arma saltó y dio una voltereta en el aire de 180º y luego Yimura puso sentir su respiración cuando este se posicionó atrás de ella y para evitar escapes puso la espada muy cerca de su cuello. Ella se puso tensa y involuntariamente soltó el arco. Este rió y luego se acercó mucho al oído de Yimura. 
-Te dije-susurró.
Ella no lo pensó dos veces cuando agilmente sacó la daga y la apoyó sobre el estómago de Kargin. Este, sorprendido alejó un poco mas la espada del cuello de ella lo que le permitió tener mas libertad con sus movimientos. 
-¿Que decías?-dijo Yimura casi sonriendo al saber que había sido mas inteligente que el.
Ella se sobresaltó al pensar que nunca habían estado tan juntos, era casi listo ese sentimiento para ella, sacudió la cabeza tratando de sacarse esa idea y le clavó la daga en la pierna principal, este soltó un gemido de dolor y empujó a Yimura para que se alejara de el y pudiera quitarse esa daga de su pierna.
Ella cayó de rodillas raspándose bastante, el ardor era insoportable pero no podía pensar en eso. La muchacha se levantó resistiendo el dolor y buscó rápidamente el arco y sus únicas tres flechas. 
No las veía, por ningún lado. Algo calló a su lado y se dio cuenta que eran su daga, este había podido sacarla. Ella audaz tomó la pequeña cuchilla y separando sus piernas tomó la daga con las dos manos y estuvo alerta de sus movimientos, este sangraba gravemente, le resultaría fácil acabar con el. 
Este escupió una que otra maldición y luego furioso corrió hacia mi, que agilmente con un movimiento de la espada hizo que la daga cayera al suelo. Yimura, sorprendida calló al suelo en estado de shock arrodillada mirando los pies de Kargin. 
Kargin podía acabar fácilmente con Yimura pero este cuando estaba levantando la espada para apuñalarla Yimura empezaba a pensar en que mala forma moriría. Pero este se tardó mas de lo previsto a matarla. Ella hasta que finalmente tuvo el valor para mirar lo vio a el mirando su espada, la apartó de ella y luego la apartó. Yimura impactada, se levantó y se alejó de el un paso al saber que estaba desarmada.
Estiró el brazo en forma de empate   y ella estirando el brazo poco confiada, lentamente hasta que al fin por primera vez tocó su piel. 
-La próxima no tendrás tanta suerte, hoy me siento bondadoso... 
Yimura escuchó un ruido mudo de una de sus flechas aproximándose, al darse vuelta todo se puso gris, y se silenció todo con un pequeño grito proveniente de Yimura. 



Estas historias son propiedad de "Historias de la Noche" Así que espero que respeten mi trabajo y que no alla accidentes con el plagio... Muchísimas gracias y disfruten mis historias ^^ Atte Soe, Victoria y Elizabeth

Enchantress of the Night- Capitulo 15: Prologo


Capitulo 15: Prologo
(Especial: este capitulo no tendría que existir pero una amiga me rogó que hiciese otro capitulo. Espero que disfruten el final de esta dramática novela la cual adoré escribir)


10 años, 10 largos años sin el... Desde aquél día del que tan malos recuerdos me traía. Podía tener amigas y amigos ahora ya que me decidí a esperar aunque la espera sea muy dolorosa. Solo me reasignaba en siempre sonreír para no mostrar mi infelicidad y mi pasado misterioso. Pero aún no puedo olvidar cuando esa voz.... me prometió buscarme aunque sea lo ultimo que haga. No me daría por vencida, aunque cumpla 80 años seguiré esperando.
Clowert luego de la desaparición de Sara me explicó el porque de mi existencia y de la de John y también el porque de la muerte de nuestros padres.
John y yo nacimos para ser protectores de Clowert en otras palabras... Protegeríamos a Clowert de Sara quien lo buscaba por amor, Clowert sabia que su amor era imposible y esa era nuestra misión, alejarla de el aunque no había cumplido muy bien mi parte. Mis padres murieron por la razón mas loca que nunca había creído y eso también explicaba mi nombre "Luna". Soy hija de la noche, soy hija de la luna... Pero en cambio John era llamado Sun, ya que este era hijo del día, hijo del sol.
-¡ Elisabeth!-gritó Cinthia desde unos pocos metros- esta empezando a llover ¿No te vuelves con nosotras?
Negué con la cabeza.
-Me gustaría estar un poco de tiempo sola aquí.- Después de todo aquí es donde te vi por ultima vez. Pensé.
El pequeño bosque en las afueras de la escuela Rinaldi -la noche- ahora se había convertido en un parque hermoso lleno de pura naturaleza a excepción de las bancas al rededor de un pequeño lago.
Saludé a mi amiga agitado el brazo con una sonrisa dibujada. Sonrió y la vi hundirse en la lluvia hacia el horizonte.
Desde aquél día en el que Clowert me explicó las cosas no volví a tener contacto con el, pero aun mis poderes viven dentro de mi. Me pregunto como estará Sara, la odiaba con todo mi ser por hacerle eso a el, pero me alegraba de que ya no esté aquí.
Cerré los ojos disfrutando de la lluvia que bañaba mis cabellos poco a poco hasta que la lluvia se convirtió en apenas susurro que acompañaba al viento de tan liviana que era esta.
Me reí forzosamente al pensar en que andaría Felix, la ultima vez que le vi fue cuando John murió y me dí cuenta de algo impresionante acerca de el, este no había muerto porque era el mismísimo ángel de la muerte. Que sin piedad se llevó a John dándome un beso en la mejilla como despedida.
Así como estaba, sentada en un banco pensando en el pasado recordé cuando Clowert me dijo "Hija de la Luna"... Ese apodo me gustaba mas que Luna ya que nunca me había gustado la luna pero siempre me sentía identificada con ella ya que ella era solitaria y condenada a vagar creando la única luz de la noche.
-Oh rayos, prometí no llorar-me susurré.
Me dolía el no poder ver a John durante 10 años, el de que Clowert nos haya usado -aunque no le guardaba ni el mas mínimo rencor- y el de no haberle podido decir a John lo que sentía por el. Apreté mis manos y luego cerré los ojos con fuerza mientras trataba de retener las lágrimas que había retenido durante 10 años.
Estaba sola... completamente sola... sin nadie con quien entrelazar las manos, sin nadie mas con quien amar en silencio.
-Estas hermosa-dijo alguien a mis espaldas.
Abrí los ojos grandes como platos y luego de un tirón me levanté girándome para mirarle. Las lágrimas acompañaban mis movimientos. Corrí a sus brazos y luego sonreí de felicidad.
Lágrimas salían sin piedad mientras apretaba su camisa con mis manos. Hundí mi rostro en su pecho y luego el acaricio mis cabellos empapados.
-Siempre creí...
-Su misión ya fue cumplida, disfruten esta vida.. Será la ultima para ambos..-dijo Clowert, aunque no podíamos verlo se escuchaba su melodiosa voz.- Hijo del Sol, Hija de la Luna...
Adiós....



Oh dios mio!! no puedo creer que al fin haya terminado... Espero que hayan disfrutado la Canción de amor de Elisabeth y John... Créanme que lloré cuando escribía las ultimas palabras de Elisabeth hacia John.
Gracias por acompañarme este año entero con Enchantress of the NIght... Próximamente Yimura...


Estas historias son propiedad de "Historias de la Noche" Así que espero que respeten mi trabajo y que no alla accidentes con el plagio... Muchísimas gracias y disfruten mis historias ^^ Atte Soe, Victoria y Elizabeth
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